Siempre supe que vas, a 10 mil piés sobre mi.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Que el miedo a perder no te impida jugar.

Puede que un día tenga mil sonrisas para repartir y otro, en cambio, no tenga ganas de nada. Quiero a muchas personas, y odio a otras tantas. Para unos seré una buena amiga, y otros no me querrán ni ver. Tengo muchas cosas buenas, pero también muchas malas. Me gusta contarle mis secretos a la gente en la que confío y que esa gente confíe en mi. Me gusta picar, pero no que me piquen. Me gusta reír y hacer reír. Me gustan los pequeños detalles y los grandes momentos. Me gusta recordar viejos momentos. Me gusta actuar sin pensar en las consecuencias. Me gusta saltarme las reglas y no seguir una misma rutina. Me gusta aprender de mis errores, que no son pocos. A veces puedo ser muy tímida, otras en cambio puedo ser la mas lanzada. Odio los lunes y me encantan los sábados. Tengo muy poca confianza en mi misma y demasiada en los demás. Puedo ser tan encantadora por las mañanas, como por las tardes, pero depende del pie con el que me levante cada mañana. Para mi es blanco o negro, el gris no existe. O me da igual o todo me afecta. Hago lo que quiero y cuando quiero. Tengo por costumbre soñar despierta todas las noches. Soy de las que piensa que los sábados son para divertirse y disfrutar, y que los domingos son para los arrepentimientos. Soy de las que prefiere un beso sincero que mil "te quiero" fingidos. Soy muy orgullosa y me callo muchas cosas que me gustaría decir. Odio que me hagan callar. Me encanta hacer locuras. Me tengo que caer 100 veces, si no, no aprendo. Llegó el día en el que me di cuenta de que la vida está para reírse de ella, y no con ella.
Les costaba ponerse de acuerdo, de hecho rara vez estaban de acuerdo. Discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días, pero a pesar de todas las diferencias tenían algo importante en común: estaban locos el uno por el otro.

Nos vino a visitar, la cruda realidad, entró sin llamar.

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno, con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre de tus hijos. Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.. Y, dicen, que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo. Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando. Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más.. Todos sabéis de que estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os libraréis de él, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz, pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien quieres, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.

Enredar un poco, hacer un par de rotos, amanecer con cara de locos.

Ponerme el vestido más corto que exista, los tacones más altos de mi armario y los ojos más oscuros de la tierra. Ceñirme bien al cuerpo la indiferencia y pintar mis labios con auténtica zorrería. Salir, pero salir de verdad. Pillarme un buen pedo, bailar hasta que amanezca y ahí, plantear la lejana idea de volver a casa ya. Ponerme morada a chupitos y descalzarme al no poder más. Gritar en medio de la muchedumbre, esquivar las manos con vasos, bailar encima de aquella tarima y también de aquella otra, disfrutar del frenesí de la noche eterna y llevar a cabo mil y una locuras de las que al día siguiente piense: Ay mi madre que hice!.Desfasar totalmente.Llegar a tu lado con un contoneo enorme de caderas y sin mirarte ni lo más mínimo. Hoy mando yo y las normas no existen, susurro al pasar por tu lado. Y tú haciendo que no te importo, haces que no me has visto. Pero una sonrisa se dibujó en tu cara , tal vez pensabas que el vestido me sentaba estupendamente.Me mirabas cuando bailaba con aquel chico tan mono, cuando pedía otra, cuando se escuchaba mi carcajada hasta en la luna. Me viste tan cambiada, tan diferente a lo de antes, tan genial, tan tú, que lo único que se te pasaba por la cabeza a lo largo de toda la maldita noche era lo imbécil que habías sido al dejarme escapar.
Escúchame, yo no sé ni lo que estamos intentando, pero yo no puedo odiarte, insultarte por las esquinas, simplemente no puedo. Y quiero decirte que te quiero todas las mañanas y todos los segundos, y que no voy a parar hasta conseguirlo y hasta que me muera de dolor, de no dormir, de no entenderte. Voy a quererte.
Y tengo tus pasos perdidos, la cama revuelta por escalofrios, la luna no brilla, ingresa en urgencias, la calle el ruido, no alivia esta pena. Me quedo lo tuyo y lo mio, me guardo las noches donde nos quisimos, se queda en el aire lo que imagine, te dejo este intento esta última vez.

Desperté en el lado de la cama, como si ganara; tengo una buena sensación.